miércoles, 3 de julio de 2013

BSO

Esto es una historia real que pocos creerán.

El año pasado a uno de mis mejores amigos le dejó la novia en el mes de marzo. El pobre estaba bien jodido. Había vuelto a fumar y aprovechaba cualquier festejo para emborracharse. Él es del Real Madrid al 100% y, a pesar de ese “pequeño” detalle, nada le impidió ir a "celebrar" a Neptuno la victoria del Atlético de Madrid en la UEFA. "He comprado un Ballantines" sonó al otro lado del teléfono. Allí estuvimos entre toda la gente, como unos hinchas más, hasta que terminamos el último trago de Whisky. Quedábamos todos los fines de semana. Quedábamos incluso cuando el resto de nuestros amigos no querían o no podían. La idea era mantener su cabeza distraída y evitar cualquier patética declaración de amor nocturna de borracho a través de WhatsApp o una llamada desesperada a altas horas de la madrugada en la que sólo se dicen estupideces. Logramos el objetivo, aunque, a veces, fue duro conseguirlo.

Propusimos a nuestros amigos ir al festival Low Cost. Todos se negaron. Decidimos, de nuevo, hacer el plan solos. Él me advertía "al final la gente va a creer que somos pareja…" Y yo le respondía "Eso es lo que somos, pareces idiota. Dos personas forman una pareja" y volvía a responderme "No me jodas con tu prosa embaucadora de mierda, sabes a qué me refiero". En aquel festival, todos los días a las seis de la tarde ya íbamos pedo debido a que ese era el ritmo que llevaban todos los asistentes. Era como una norma no escrita que todos cumplían sabiendo cuáles eran sus límites para decir basta y poder disfrutar de los conciertos. Volvíamos al camping cada día sobre las seis de la mañana. Saltábamos la puerta del recinto de la piscina y nos quedábamos allí dormidos hasta la hora de comer. El último día dos chicas con las que solíamos coincidir en el festival, nos propusieron ir a dormir a su piso, uno de esos rascacielos situado en primera línea de la playa, pero esa noche también acabamos durmiendo en el puto césped de la piscina, junto al resto de la gente del festival, que el segundo día, ya habían copiado nuestra tendencia debido a que en la puta tienda de campaña a las 9am, el sol ya estaba dando por culo, asfixiándote. Vivimos tres días intensos de música perfecta en un lugar rodeado de montañas con cierto aire místico que ayudó a mi amigo a seguir manteniendo la cabeza fría y evitar su derrumbe definitivo.



En septiembre seguimos la dinámica. Empezamos a frecuentar Independance. Un local en el centro de la ciudad donde sólo se excluye la entrada a la música que es una puta mierda. Ese lugar tiene algo. Está en frente del Cine Ideal. Un cine que se construyó en 1915 cuyas vidrieras de colores combinan a la perfección con el estilo de los hipsters de la zona.  La puerta de la sala, conquistada por una fachada sostenida por dulces y aguerridas cariátides, tiene una luz que ilumina su nombre atrayendo a toda persona que cruza por ahí. Tiene el efecto parecido a una de esas lucecillas que los mosquitos y polillas no pueden evitar ir a tocar y al contacto de la misma, mueren. Aquí, una vez que entras por debajo de esas luces, recibes una descarga eléctrica de buena música que no mata, sino que te alimenta y te da más vida.



Íbamos cada puto fin de semana de todos los que tuvo septiembre y octubre.  Ahora me viene a la cabeza el día que pinchó José Chino (guitarra y voz de Supersubmarina). La sala estaba reventada de chicas adolescentes que querían ver al cantante y mover las caderas al ritmo de sus gustos. Se amontonaban junto a él. Mi amigo, ya con cuatro copas en sus venas, se acercó hasta la cabina y en el móvil le escribió “Pincha el tema de “La Cuadratura del Círculo”. Eres el puto amo. Viva Baeza. Te follaba.”. Claro, al leerlo, debió de pensar que mi amigo debía de tener algún tipo de retraso mental, porque 1)Aquel Código Morse era de lo más penoso del mundo 2)Nunca pinchó la canción.



Hace un mes estuvimos de nuevo, esta vez con todos mis amigos. Después de un buen rato salimos a tomar el aire. Sólo él y yo. El resto se quedó dentro. Nos sentamos en el bordillo de la acera de enfrente y cuando pasaron cinco minutos una chica se nos acercó diciendo “Tengo el negocio del siglo”, sonreía intensamente y no parecía haber probado ni una puta gota de alcohol. Sus amigas se habían quedado apartadas, ellas también salían de Independance. Nosotros espontáneamente le dijimos que nos lo contara. Dijo que quería abrir una tienda, a lo que mi amigo respondió; “Vaya puta mierda de negocio tan poco original ¿No?” pero ella no hizo caso y siguió; “no será una tienda  cualquiera, será La Tienda de las Canciones de tu Vida”. A lo que mi amigo respondió; “Me sigue pareciendo una puta basura, el nombre es demasiado largo y cursi”. Ella le volvió a ignorar y yo escuchaba atento. “Tengo un don, soy capaz de adivinar con diez preguntas la BSO de tu vida. La gente vendría y  me pediría que les llenara sus reproductores de música con las canciones que marcan su vida hasta el momento y las que marcarán sus próximos pasos, eso incluye todas las canciones que ya conocen pero también las que desconocen que al escucharlas se estremecerán por dentro y se romperán en mil pedazos de alegría o tristeza”.  Yo le veía futuro. A mí la música me hace vivir más feliz y por eso pensaba que aquella locura podría tener éxito.

Me empecé a interesar y a sospechar que realmente ella tenía ese don del que se enorgullecía y pedí que nos hiciera una demostración allí mismo, y que le dijera a mi amigo una canción de su banda sonora. Mi amigo me miró con esas miradas que hablan y sólo puedes traducir cuando conoces mucho a la persona que te la lanza; en este caso sus ojos dijeron “Estás como una puta regadera, hablando con una jodida loca”. La chica se sentó entre los dos. Estaba guapísima. Empezó con las preguntas que no tenían nada que ver con la música y eran muy extrañas. Anotó las respuestas en el iPad que sacó de su bolso, se puso los auriculares durante un minuto, después los quitó de sus dulces orejas, que dejó al descubierto al apartar su pelo castaño y liso. Me miró con una sonrisa provocativa, miró a mi amigo, se puso seria y mirando a sus ojos dijo “La Cuadratura del Círculo”. Su voz entró por nuestros oídos y se nos clavó en lo más profundo del corazón. Sin dudarlo mi amigo dijo; “Seremos los primeros inversores y socios de tu empresa”. Ella sonrió satisfecha y al despedirnos nos dimos un brutal abrazo jurándonos amistad eterna.

Pudo decir otra canción pero no lo hizo. Dijo una canción que meses atrás mi amigo pidió en Independance. En aquella ocasión no la escuchamos, pero aquel día, gracias a ella, sonó en nuestras cabezas y no pudimos pegar ojo en toda la noche.


@HoldenCenteno

17 comentarios:

  1. El nombre de la tienda es algo que me ha conquistado, por "muy cursi y largo" que le haya parecido a tu amigo.

    Un saludo, Holden.

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  2. Mi amigo es exigente,

    Gracias por leer siempre,

    Saludos,

    @HoldenCenteno

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  3. Me han entrado unas ganas terribles de cruzarme con esa chica. Espero que sea cierto y monte una tienda.
    Por cierto, tu manera de escribir y de describir los sitios me encanta y hace que no deje de querer visitar ese bar alguna vez en mi vida. Eres un gran escritor, enhorabuena!

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    1. Espero que se la encuentre. En Independance siempre encuentras algo interesante,

      Gracias,

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  4. Es la primera vez que leo tu blog. No está mal, escribes bien. Aún así, amo demasiado la obra de Salinger para aceptar que alguien crea ser suficientemente bueno como para vestirse con la identidad del guardián. Bonita canción "la cuadratura del círculo".

    @GattoNeroo

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    1. No me visto con su identidad. Si lee el blog, no tiene nada que ver con él. No soy bueno,lo he repetido mil veces en el blog.

      saludos y gracias

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  5. Que interesante! Yo tampoco habia leido nunca tu blog y me parece que escribes muy bien. Sigue asi, lo haces genial. Un saludo :)

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    1. Muchas gracias, me alegro que te parezca interesante y que te pongas al día con las entradas,

      un saludo,

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  6. Quiero conocer a esa chica, la idea es muy buena....
    No sé que decirte, solo que me encanta como escribes de forma tan...humana. Tan real.
    Por cierto, me rectifico al haberte descrito como el mismo Holden que ha salido del libro,No eres él. Eres humano, real. Pero tu forma de escribir me hace evocarle. Eres tú y un poco de él. Y me encanta como eres, o como dejas ver que eres en tus escritos. Solo...quería decirlo
    Ahora estaré preguntándome si estuviste en el local alguna de las veces que fui al Independance....

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    1. Exacto. No soy él. Soy el Sr Centeno como ya me llaman algunos por aquí. Soy una mezcla de los dos.

      Gracias por tus palabras y seguro que allí nos cruzamos.

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  7. perdiste el norte en este escrito Holden!!
    o por lo menos a mi me dice bien poco, o igual es la b.s.o del relato que a mi no me dice nada, o soy yo, nunca se sabe.
    saludos!

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    1. En cualquier caso, le agradezco su sincero comentario.

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  8. Enorabuena por estas líneas y por tu blog! Me lo acaba de recomendar un amigo y ha sido todo un descubrimiento!

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    1. Estimada María;

      Agradezco tus palabras y te pido que de mi parte le agradezcas a tu amigo su recomendación.

      Me alegro que te gusten estas líneas y el blog y sobre todo espero volver a verte por aquí.

      Un saludo,

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  9. Un año desde que la pusiste y aun vuelvo a leerla, creo que es una de las mejores entradas que tienes.
    ¿Quién no ha tenido que mantener ocuoado a un amigo porque lo han dejado?. Yo pienso que casi todo el mundo,y ademas la historia de la chica y la tienda de las canciones de tu vida me "flipa", si yo me hubiese encintrado con ella seguro que de sus
    auriculares sonaría "EME".
    Que pases un buen verano.
    JLO

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    1. Me alegro que le guste mucho esta historia. A mí me gustó mucho contarla. Todos hemos tenido que tirar de alguien.

      Gracias y pase un buen verano,

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  10. Bonita historia, de esas que dan la vuelta y se cierran. No he escuchado la canción. No lo haré tampoco, mi BSO va por otros derroteros.

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